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Soy chileno, tengo 43 años, y soy un hombre demasiado común. Escribo a las cosas simples, de una forma muy clara, poco adornada y directa. Hablo del amor y del odio, del despecho y de los enojos, de la felicidad, la angustia, de los dolores propios y de otros. No me considero un poeta, quizás solo soy un escritor de las cosas mas comunes de la vida. Si te gusta mi forma de escribir, eres bienvenido en mi pagina, disfrútala, comenta y comparte.read more

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Nacimiento

Pagina creada el 4 de Octubre 2016

Cucarachas sobre el mármol


Cucarachas sobre el mármol








Y el frio mármol blanco relucía...

Reflejando los candelabros de cristal que vertiginosamente
colgaban de majestuosos cielos blancos marmoleados,
amenazando con sus fríos ángulos agudos
caer y perforar cabezas desprevenidas
llenas de números y sueños nacidos,
de dorados vinos etruscos.

Y la gente iba y venia,
todos con sus propias historias de lujosos detalles,
ignorando a otros que como yo,
simplemente ahí servían,
al señor y su equipaje.

El olor que desprenden tus finos trajes
emulaban esencias reales,
olores quizás franceses finos
que narices altaneras prepararon
solo para esa élite majestuosa
y su descendiente linaje.

Su finos zapatos hechos de seres muertos tropicales
los llevaban de un lado a otro,
embobados en sus platicas de negocios
martinis aburridos, y miradas despectivas,
que solo observaban a otros
envueltos en ropajes de su misma alcurnia,
de sedas y algodones egipcios
que desde allá exclusivamente importasen.

Y la cucaracha se asomo...

Y corrió de un lado al otro en el hall de fina clase,
y bordeo esos zapatos que por ellos ni el piso tocasen
escapando del frio brillo
que la noche en su agosto, la superficie iluminase.

Y el hombre como yo común,
con los ojos asustados,
miro los ojos de los señores acaudalados
esperando que ellos no viesen
el extraño bicho,
y su carrera por el hall
donde sus patas no podían desplazarse.

Yo fui cómplice...

Fui cómplice de la cucaracha y su destino,
ese que murió entre sombras escondido,
escapando de ese tosco mundo y su lujo desteñido,
que no sirve de nada
ya que cuando mueres vas al mismo nido,
donde las cucarachas comen de tus restos,
y se ríen en tu oído.






Alejandro Urtubia ©
(El diablo de la poesía)
Todos los derechos reservados
y copyright a nombre de Alejandro Urtubia,
Texas, USA 2013
(21 Octubre 2013)

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